Tan cerca pero a la vez tan lejos

Buenas de nuevo. Quiero compartir con vosotros algo que me sucedió hace unos días.
¿No es inevitable pensar en tantas cosas?
Aunque estaba distraído no pude evitar fijarme en una chica más o menos de mi edad, morena, delgada, que vestía con unos pantalones azules y llevaba un recogido en el pelo bastante bonito. Lo que me llamo la atención sobre ella fue cuando note que mientras el tren de cercanias se iba deteniendo en la estación (ella se encontraba muy alejada de donde estaba yo en ese momento) en vez de esperar donde estaba, se fue acercando hasta donde me encontraba yo y entro por la misma puerta.
¿Es posible que fuesen cosas mías o esa chica se había acercado para verme mejor?
Pensé en lo segundo, y para mi sorpresa la “pille” varias veces mirándome, estaba claro que estaba mostrando interés por mí, ¿hasta que punto? no lo sé, pero si existía un claro interés y yo mostraba también interés hacia ella.
Por mi cabeza paso la frase “quiero conocerla” y pensé ¿y si le escribo mí número de móvil en un papel y se lo doy cuando me baje del tren? Pero mi mente racional me bajo de las nubes rápidamente…”No, eso solo pasa bien en las películas románticas y seguramente te dirá algo tipo ¿qué haces? y quedaras en ridículo delante de todos los pasajeros“.
Perdí mi oportunidad
Y así fue como ni quede en ridículo, ni conocí a esa chica…ahí quedo todo, en un cruce de miradas y algunos indicadores de interés, cuando baje del tren sentí que había perdido una oportunidad y que el destino había elegido “no sería el de conocer a esa chica aquel día” al final ganó el pulso la mente racional, la mente que te produce inseguridad, miedo, temor al fracaso, al rechazo, ¿tan difícil era haberle dado un papel a esa chica con mí teléfono?¿y si me hubiese llamado después?¿estaría ahora mismo escribiendo estas palabras? Da vértigo solo de pensar las posibilidades que nos ofrece el destino, puede que no nos demos cuenta de cuantas posibilidades pasan delante de nuestros ojos al día, pero lo que sí se, es que yo desperdicie una.
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Eso te pasó ese día.Estabas distraido y te pillo desprevenido.Además para hacer eso es lo que tú dices:no hay que pensarlo 2 veces.Seguro que la próxima vez no te pasará lo mismo porque ya habrás estado en una situción similar.Aunque la chica te diga algo como ¿qué haces?…¿qué más da?, nunca vas a volver a esa chica.Y si la vez es porque ella ha decidio querer conocerte.No quedas en ridículo; al hacer eso, desde mi punto de vista, proyectas gran valor fácilmente.